Abramos la ventana de la imaginación aunque no nos lleve a ningun sitio y dejémonos llevar por los acontecimientos que a continuación os voy a narrar, puede que ocurriera o puede que no, lo importante es que en nuestra mente esté presente y la dejemos volar al mundo de la ilusión.  

Había una vez un un pequeño reino no muy lejano, donde existía un dragón que tenía a todos sus habitantes atemorizados, atacaba a los carros y a las personas para llevarse sus pertenencias.

Todo el mundo estaba aterrorizado y nadie quería salir a la calle ya que la                                    bestia siempre estaba al acecho.

Hasta que un día el animal se llevó con sus garras a la doncella mas bella del reino, todo el mundo estaba muy apenado, pero nadie era capaz de enfrentarse a aquella sangrienta bestia, así que los habitantes de sotorural que es como se llamaba el reino, decidieron buscar a un hombre valeroso


que fuera capaz de enfrentarse a semejante espécimen. 

Un día, apareció por aquellos parajes un hombre que aunque no aparentaba una gran fuerza física, si lo era de espíritu y valor, dijo que el solo se enfrentaría a dicha criatura si le permitían contraer matrimonio con la doncella, siempre que esta le aceptara.

Todos al enterarse de lo acontecido, se reunieron en la parte mas bonita del pueblo, realizando estallidos de serpentinas y globos como era tradición en aquellos lugares.

EL gran hombre tuvo unas palabras con los habitantes de la villa y todos le dieron animo para que pudiera emprender la marcha de tan difícil empresa.

                                                                         Entonces el príncipe azul,bueno azul, azul, mas bien griselillo, pero seguiremos llamandolo azul, se puso manos a la obra y se dispuso a hacer los preparativos de dicha incursión.

lo primero que hizo fue ir a hablar con su caballo Popeye para ver que le parecía tal empresa.

este le miró con cara desgarbada y de no se que leches he hecho yo para merecerme eso, replicandole que el no se iba a casar con la princesa y el dragón no se había metido con el para nada, así que el que era el interesado, que se buscara la vida para salvarla que el prado estaba lleno de hierba y que tenia pensado comérsela toda antes de que llegara el verano y se secara, dicho esto el delicado compañero agachó la cabeza y siguió pastando su preciosa verde hierba ignorando totalmente lo que aquel hombre hiciese. 

El principe afligido se fue cabizbajo pensando de que forma iba a afrontar el solo sin su corcel el encuentro con la gran bestia.

Pensando y pensando, pensó en hablar con el hada madrina de los animales para que convenciera al caballo de lo que tenia que hacer.

Se puso manos a la obra buscando al hada en el sitio donde pensaba que podía estar, encontrándola en las escaleras del paraíso sin fin, con su pequeño cuervo en la mano.

El hombre afligido le explicó lo que le había pasado para ver si de alguna forma le podía ayudar con el animal.

   (continua en boda de Emanuel y Rocío 2)